sábado, 13 de septiembre de 2014

Vivid

Dirán que no lo saben. Dirán que es imprudente hasta evidente. No dirán nada y callarán verdades. ¿Cuántos de mis bolsillos ocupáis si es tanto lo que me pesa? ¿Cuánta ignorancia dejáis crecer en ellos que así mis rodillas ceden? Solo contadme, decidme, dejadme ver cómo vuestros ojos lloran que yo os regalaré los míos. Pero sed eficaces y aprended, observad cómo pronto los astros dejarán de contrastarnos, no siendo nuestros cuerpos aún lo suficientemente perfectos. Preguntad sobre las nubes que un día llegaron y se quedaron en la eterna conversación de los días que han pasado. Contemplad cuán frígido es el despertad que otros viven, porque el tiempo es más que un café frío y el mío empieza a saberme amargo.

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