Será la inmensidad de la montaña que me convierte en un ser cualquiera. Será el dolor que ya no espera en mi ventana. Será el sol que hoy me abraza como nunca. Será mi cuerpo sin fuerzas, pero ahora que he conseguido pedir perdón por todo lo que hice mal, llego a la conciencia de vuestro afán a la vida, os juro mi respeto y que llegue la primavera.